El frío boulevard se extiende a mi paso, bajo mis piés, un manto minado de hojas secas acompaña mi destino. Cada madrugada el regreso se hace más duro, los anhelos cada vez cuesta más mitigarlos, nicotina, humo, alcohol. Jamás bebí para olvidar, lo confieso, por eso recuerdo cada amargo despertar, cada transitar por aquellas avenidas, apagadas, mudas, inhertes, a esas horas canallas en las que cada paso, supone esquivar un nuevo precipicio, arde la garganta, tiembla la mano
y escuchas el crepitar de las hojas secas caídas bajo tus piés
en la cruda y dura soledad de otra noche más perdida.
Ella había dejado su móvil sobre la cama antes de meterse en la ducha, la última llamada recibida había sido de su novio con quien acababa de discutir, motivo por el cual dejó que la melodía de "Psicosis" con la que su teléfono le avisaba de las llamadas entrantes, sonase hasta el final sin contestar. Antes también le había llamado su jefe, pero tampoco había querido hablar con el. Estaba huyendo, pero en definitiva tampoco había cometido ningún delito... todavía. Lo del dinero, se podría explicar, poniendo como excusa que debido a un atasco no había llegado a tiempo de ingresar los 300.000 euros en el banco. Lo de alquilar un descapotable a mitad de camino a la costa, bueno un capricho lo tiene cualquiera, y lo de alojarse en un pequeño y recóndito hotel con encanto junto a unos acantilados de la costa, pudiera argumentarse como una escapada de fin de semana. Hasta el momento no había cometido ningún delito, de lo contrario, el policía que le pidió la documentación mientras echaba una cabezada en la cuneta, la habría detenido, y no fue así, por lo tanto no debía de preocuparse lo más mínimo, y además en su habitación del Hotel Bates se sentía feliz y segura. Lo único que le preocupaba, era aquel hombre que regentaba el hotel y con el que había compartido una agradable velada, vivía solo con su madre enferma, a la que escuchó discutir con su hijo mientras se disponía a dar un paseo por los alrededores y decirle que no quería verla hospedada en su hotel ni un minuto más. Habían hablado de ello durante la cena, pero no le quiso dar demasiada importancia, al fin y al cabo la anciana tendría miedo de que una solitaria y atractiva mujer pudiera arrebatarle a su hijo soltero y dejarla sóla de por vida en aquel apartado paraje. Abrió un poco más la llave del agua caliente dejándola caer con fuerza, lanzando el chorro sobre sus hombros y su nuca y sintiendo como el vapor abría todos los poros de su piel a medida que el agua caía por su espalda para deslizarse por sus muslos y perderse entre sus piés camino del sumidero, el jabón resbalaba por su cuerpo y su mente trataba de relajarse cuando de repente, volvió a sonar esa dichosa y escalofriante melodía, levantó la cabeza, abrió los ojos y ya nunca volvió a coger el móvil.
Psicosis, la genial obra cinematográfica dirigida por Alfred Hitchcok en 1960, cumplió 50 años en 2010.
Era Nochebuena , nena en la celda de los borrachos Un viejo me dijo:"no verás a nadie más" Y entonces él cantó una canción "El raro rocío de la vieja montaña" Giré mi cara Y soñé contigo.
Conseguí ser afortunado. Vino a mí un "dieciocho a uno" Tengo un presentimiento Estos años serán para tí y para mí Por lo tanto, Feliz Navidad Te amo nena Puedo adivinar tiempos mejores Cuando todos nuestros sueños se hagan realidad
Ellos tienen cochazos Ellos tienen ríos de oro Pero el viento pasa justo a través de tí No hay lugar para el viejo. Cuando tomaste mi mano por vez primera en una fría Nochebuena Me prometiste que Broadway me esperaría
Eras apuesto, Eras bella Reina de la ciudad de Nueva York Cuando la banda acabó de tocar Ellos aullaron todavía más Sinatra se balanceaba, Todos los borrachos cantaban Nos besamos en una esquina Entonces bailamos toda la noche.
Los muchachos del coro del NYPD Cantaban la bahía de Galway Y las campanas sonaban Por el día de Navidad
Eres una vago Eres un punk Eres una puta vieja en la basura Tirada ahí casi muerta en esa cama Tú eres despreciable, eres un gusano Tú piejoso barato Feliz Navidad de mierda. Ruego a Dios que esta sea la última
Yo podría haber sido alguien Bien podrías haber sido. Te apoderaste de mis sueños cuando te encontré por primera vez Los guardé conmigo nena Los puse junto a los míos. No se puede hacer todo solo Construí mis sueños alrededor tuyo.
A un pase de Didí, Garrincha avanza con el cuero a los pies, el ojo atento, dribla una vez, y dos, luego descansa cual si midiera el riesgo del momento.
Tiene el presentimiento, y va y se lanza más rápido que el propio pensamiento, dribla dos veces más, la bola danza feliz entre sus pies, ¡los pies del viento!
Yo supe que la tierra giraba alrededor del Sol mucho antes que Galileo Galilei, pero nunca me atreví a contarlo.
Yo descubrí la gravedad de los cuerpos cuando todavía no se había plantado el manzano bajo el que descansara Newton, pero no le di importancia.
Yo conocía la teoría de la relatividad antes de que a Einstein le saliese bigote pero me faltó espacio y tiempo para divulgarla.
Yo pisé la cara oculta de la luna, mucho antes de que la Unión Soviética lograra fotografiarla, pero nadie me creyó.
Yo resolví la ecuación de Boltzman al día siguiente de ser planteada, pero no supe dar con su creador para darle el resultado.
Yo creé una red social en internet antes de que los facebooks y los twiters hiciesen la primera comunión, pero a nadie le pareció buena idea.
Yo paseé del brazo de Ava Gadner por la Gran Vía madrileña camino de Chicote antes de ir a los toros, pero los fotógrafos sólo le retrataban a ella.
Yo tocaba Jazz por los tugurios de Nueva York antes de que en Nueva Orleans floreciese el primer algodón y me despedían cada noche a patadas diciendome que esa música era basura.
Yo enseñé a gambetear a Maradona al día siguiente de que aprendiese a caminar, pero no me quise aprovechar de su persona.
Yo supe, descubrí, conocí, pisé, resolví, creé, paseé, toqué, enseñé, pero nunca creí en mí.
Jimena cumple años sin tarjeta, las flores y los versos los traigo aquí los mando, con remite por mi ausencia y cambiando la apariencia del Dios Joaquín.
Jimena no te invitará a su fiesta. Jimena es un sudoku a medio hacer, si la enfadas, no te permite mirarla y tiene la mano larga, si es menester.
Jimena rie y llora al mismo tiempo, es Campanilla y Garfio a la vez, le flipa, el Thriller de Michael Jackson y si le pones el Iphone, baila break dance.
Niña Jimena, hija y hermana, lengua de trapo, vegetaciones de porcelana, nombre de abuela, mayor sin serlo, entre las suelas y los zapatos está tu cielo, riñe conmigo ven y hazme tu amigo.
Jimena tiene sueño por las mañanas, Jimena no se acuesta sin ver su luz. Si llora es porque le da la gana y siempre es ella quien gana, pa güevos tú.
Jimena tiene un novio futbolista que nunca le ha jurado su desamor, lo mira con ojos de colegiala y su futura cuñada: -que no y que no.
Los días que Jimena cumple otoños, se acaban las violetas en mi jardín y aunque, no me llegue pa regalos, nunca me falten halagos pa hablar de tí.
Niña Jimena, hija y hermana, lengua de trapo, vegetaciones de porcelana, nombre de abuela, mayor sin serlo, entre las suelas y los zapatos está tu cielo riñe conmigo ven y hazme tu amigo
Quiso escribir el poeta empezando con una palabra esdrújula, el poema más corto del mundo. Pero podría resultar demasiado largo y acabar aburriendo a los lectores, el poema más corto del mundo.
Pensó en un monosílabo, para comenzar el poeta a escribir el poema más corto del mundo. Pero le pareció algo breve y quizás le restase interés, al poema más corto del mundo.
Deseó el poeta cantarle al otoño, la estación de los poetas, en el poema más corto del mundo. Pero se le antojó triste, melancólico y decidió deshechar hojas caídas y días menguantes, para el poema más corto del mundo.
Intentó inspirarse el poeta en el mar, la mar, para conseguir componer los versos, del poema más corto del mundo. Más se le presentaba borroso en el tiempo y la distancia. Y cambió olas y mareas por sentimientos y pasiones más cercanas, para poder crear así, el poema más corto del mundo.
Buscó dentro de sí el poeta para arrancar de sus entrañas, el poema más corto del mundo. Se sumergió en remolinos, espirales, en tormentas del alma y la conciencia, en la desierta arided de su fracaso en la soledad obtusa de su vida. Y el poeta soñó. Soñó la palabra, soñó que empezaba, soñó que acababa, soñó que soñaba, soñó, con el poema más corto del mundo. Y en su página en blanco con su pluma negra el poeta escribió: nada.
¿El espacio es infinito? me preguntaba Ángela con sus seis insultantes años. ¿Que si el espacio es infinito? Sí Ángela, creo que sí, le respondí con los ojos abiertos como platos y sin más argumentos que el, sí porque sí.
Pero ¿Para qué necesitaría una niña de seis años saber si el espacio es infinito? Quizás esa pregunta en vez de estar haciéndomela yo se la tenía que haber planteado a la chiquilla, pero me pudo la presión, me vi impotente o simplemente me acojoné por la respuesta que hubiese sido capaz de darme la criatura.
Y ahora en estado de reposo físico y mental, me hago yo la pregunta. ¿El espacio es infinito? y me vuelvo a preguntar a qué espacio se referiría Ángela, al universo en general o al espacio físico en donde habitan las cosas. Qué entenderá ella por infinito si apenas es capaz de contar seguido hasta cién sin pasarse del ochenta y nueve al ochenta y diez. Será, que en una de sus fluidas lagunas mentales, en las que a menudo se abandona a las musas le da por desarrollar teorías filosóficas sobre el espacio y el tiempo mientras observa omnubilada las figuras aleatorias que se forman en el fondo de pantalla del ordenador cuando éste pasa a modo de espera.
No se si el espacio por el que transita Ángela será infinito o no, yo apenas alcanzo a comprender que el horizonte que se observa desde mi ventana es demasiado amplio y que las distancias están para recorrerlas, pero espero que en un lejano día mi pequeña amiga me lo pueda desarrollar de una manera más convincente de como yo lo se lo he explicado a ella, éso querrá decir que su espacio y el mío habrán caminado paralelos rumbo al infinito, si es que existen tales cosas.
Regresar no siempre es tan idílico como nos lo hacen creer en los anuncios de la navidad. Regresar a veces es doloroso. Regresar supone en ocasiones revivir viejos fantasmas que habían quedado atrapados en tu pasado. Regresar representa un acto de sumisión absoluta, una sumisión del alma, en complicidad total con el espíritu. Regresar es perder una batalla, es volver a enfrentante con lo cotidiano con esa conjunción de calibres y engranajes que conforman tu día a día, tu trabajo, tu familia, tu entorno social, tu estrés y tu descanso semanal. Regresar a veces, sólo a veces, es doloroso por eso me desgarro el alma y el espíritu con mis angustias y fatiguitas e intento convertir lo que de antemano sería un regreso doloroso en una entrada triunfal.
Habrá un día en que todos, al levantar la vista, veamos una tierra que ponga libertad. Descanse en paz el poeta, el músico, el cantautor, el socarrón, el diputado, el escritor, el aragonés, el maestro, el caminante, el conversador, el mochilero, el colega, el militante, el cascarrabias, el irónico, el beduino, el sinciero...
Todo empieza y todo acaba, el otoño, el invierno, la primavera y por supuesto el verano. Las fiestas patronales, los contratos de los socorristas , los helados de vainilla, la crema protectora factor 8, el bronceador y el after sun. Los pantalones cortos, las chancletas, las camisetas sin mangas, que a mí personalmente no me quedan ni medio bién y la barba de tres días que en mi caso ni es barba ni es ná. Las marcas del bikini, las tetas en topless y el primer amor también se acaban. Esa mosca cojonera que no te deja echarte la siestita tranquilo, el coche descapotable, la mobilete a escape abierto, las bicis sin frenos y el desenfreno total. El viaje al Caribe con Curro, a las islas, a la costa o la "paz" del pueblo de la sierra, donde la puta mosca de los cojones parece haberte seguido en su afán de tocarte las pelotas. Las terrazas de los bares, la sangría, el vino con gaseosa y .... la cervecita fría fría. QUÉ SE LE VA A HACER...... HOY A LAS SIETE DE LA TARDE, ACABARÁN DE EMPEZAR MIS VACACIONES. SALUD.
Te alucina en cualquier bar, se fija en ti de repente y tu picas de inmediato, él parece diferente.
Es ese hombre que lee El País que ha estado en tantos sitios, que sabe de vinos todo, que vive en su piso solo que le ha dado por las plantas.
Que le encanta que lo mimen que lo alaven, que lo quieran que te chupan fuerza y vida antes de que te des cuenta.
Él se limita a estar sin esforzarse a tenerte, sin luchar por conquistarte, él se lo merece todo porque ya viene de vuelta.
Es él, elegantemente descuidado, madurito interesante con el corazón helado.
Hasta que un día ve, que no puede contigo y cuando menos lo esperas, se va.
Hace como siempre, no arriesga y te parte por la mitad y lo ves al mes siguiente con su conquista correspondiente y esas gafas Christian Dior y esa postura de Divo de que todo se acabó.
Es él, elegantemente descuidado, marudito interesante, con el corazón helado.
Blanco y en botella, leche. Nacen en el campo y todos con el culo blanco, los juncos (este es de mi abuelo) y este mío, con la cara morena y camisa blanca, recien llegado de vacaciones.
Como una tribu urbana de esas que afloran según las modas por las calles de nuestros pueblos y ciudades, asi es como afrontan los exveraneantes su primer día post vacacional, luciendo su bronceado por la tienda de la esquina, el bar de enfrente, la oficina si es que no ha quedado más remedio o la terraza de verano con su jarrita de cerveza incluída como la del chiringuito de la playa, presumiendo de color y dando todo lujo de detalles de lo maravillosas que han resultado sus vacaciones, qué suerte la suya. Todos iguales, con su carita morena y su culo bl.... perdón, su camisa blanca, como si la acabasen de encalar. Seguro que yo en alguna ocasión también he hecho lo mismo, pero en mi caso no tiene demasiado mérito ya que me paso la mayoría del verano vestido de blanco, bueno cuando me despojo de mi ropa de trabajar que por motivos publicitarios debe ser de otro color... "piensa en verde y acertarás".
Hoy con toda probabilidad me reencontraré con mi amigo el angustias recien llegado de sus vacaciones estivales en la isla de Menorca y me apuesto lo que sea a que se de qué color llevará su camisa.... Mañana saldremos de dudas.
Julio Romero de Torres, pintó a la mujer morena y le puso camisa blanca, ¿sería el pintor cordobés el precursor de la moda?
Me hubiera gustado ser cantante de una banda de rock, de un cuarteto de jazz, de un conjunto de mariachis, de un cuadro flamenco, de un dúo de joteros, de la tuna de la facultad de los descarriados de la vida e incluso vocalista de una orquesta verbenera de esas que recorren los pueblos en fiestas durante el verano.Me hubiera gustado ser el saxo barítono de una bigband, el batería de un grupo heavy o el guitarrista de Camarón. Me hubiera gustado ser bongosero en La Habana, tanguero en Buenos Aires o balalaica en Moscú.Me hubiera gustado ser el mánager de Jimy Hendrix, el letrista de Sabina o el afinador de Chopin. Me hubiera gustado ser un crooner americano, el amante de Ava Gadner o el novio de Marilyn. Me hubiera gustado llenar estadios, plazas, recintos, cafés, salas teatros, ventas a pié de carretera o estaciones de metro.
Son tantas las cosas que me hubieran gustado ser y que no fuí que me tengo que conformar con coleccionar instrumentos en mi pequeña casa y contemplarlos con la impotencia del saber que de ellos apenas seré capaz de sacar una nota suficiente como para poder engañar a mi subconsciente y transportarlo a escenarios en los que el arte fluye sin esfuerzo aparente del interior de uno mismo, como si hubiese nacido con el don de tocar, de componer o de interpretar y los instrumentos al percibirlo tocasen sólos, inspirados por mi alma de artista, que la tengo, pero con eso no basta, hay que ser un genio y esforzarse al máximo cada día para lograr conseguir una mínima parte de lo que a mí me hubiera gustado ser, por eso cuando cojo mi guitarra y consigo cogerle el aire a la farruca o el compás de la sevillana con sus correspondientes falsetas me cosidero el hombre más feliz del mundo aunque sea en la soledad de mi salón y sin que me esperen en la cama de la habitación de al lado ni Ava ni Marilyn.
No se si será porque no tengo a nadie a quién decírselo o quizás por que no tengo a nadie que me lo diga a mí o tal vez por las dos cosas a la vez, pero lo cierto es que cada vez que se me presenta la escena en que él le dice a ella o ella le dice a él eso de "cari", se apodera de mí una especie de aguda dentera que me paraliza cada uno de los músculos de mi cuerpo como si alguien estuviera rayando una pizarra con unas tijeras bien afiladas.
-"Has visto cari", -"si cari, lo he visto cari" -"Y es muy caro, cari" -"no, no es muy caro, cari" -"Vale, pues lo compramos cari" -"Vale cari, pues lo compramos, cari".
Quizás sea por lo anteriormente contado o porque no comprendo la idosincrasia del amor en su estado más fértil y atolondrado, pero no lo soporto, yo siempre he sido más del "nena" chulesco y rockanrolero que soltaba Loquillo en sus temas en directo o del " mujer" o incluso del "chica" pero ese maldito diminutivo...
El "Cadillac solitario" ha sido, es y será la canción de mi vida, un tema compuesto por sabino Méndez e interpretado por Loquillo que cuenta una historia de huídas, abandonos, amor, aventuras, Cadillacs, luces de ciudad, alcohol, soledades a la luz de un cigarro, nostalgias, recuerdos y sobre todo su desgarrador "nena".